Me robaron el teléfono

Puta que estaba enojado. Lo primero que pensé fue “No de nuevo, por favor.” Hicimos todo lo posible para encontrarlo, pero fue inútil. Un robo en el lugar de trabajo, simple.

Me enojé. Quedaban aún 30 minutos para poder retirarse por el día. Me los robaría.

Cuando dejé de pensar en sospechosos, caí en cuenta de que la culpa era mía. Yo lo había dejado atrás. Idiota. Confiado.

¿Mis últimos lamentos? Que la mujer que había utilizado para olvidar a otra no pudiera llamarme de nuevo. Que mi madre no pudiera saber de mí, después de haberme peleado con ella el día anterior en una notaría a pasos de completar un trámite importante. ¿La razón de la pelea? Mi madre creyó apropiado darme una lección de morales luego de haberme cruzado frente a una persona tomándole una foto a otra. Los problemas comenzaron cuando continuó hablando después de haberle dicho “No opino lo mismo, pero valoro su opinión.” Luego de más vueltas llego a la excelente frase “Yo no te he enseñado eso.” Ahí tuve que detenerme. Mi respuesta hubiese sido “Usted no me ha enseñado nada.” Joven, enojado, certero. Su ausencia y negligencia durante mi niñez habían sido marcadas. No podía decirlo. Tuve que contenerme. Las palabras siguieron fluyendo. Se burlo de mí, imitándome con una vocecilla de niño malcriado. Abandoné el recinto. La venta era importante para ella y para mí, pero mis políticas sobre negociar y transaccionar dinero con mi familia son claras: Evitarlo, y abortar ante problemas.

Un puto chiste, mi vida. Compraré una almeja y me contentaré.

Ya, no hay más pena, ya pasó.

Un momento, estoy solo embriagándome en un bar, y mi ciclo anímico está como máximo en neutral. Ahí viene mi vieja amiga.

La depre.

La depre no es tan mala, igual es rica. No lo es tanto como felicidad, pero… Ah, pixar ya hizo eso.

Ahí viene, su llegada es inminente. Un buen pistolero siempre mira y reconoce la amenaza, pues sabe y debe observar. Un buen pistolero sabe cuando disparar, pues ahorrar balas es principal. No soy, sin embargo, un buen pistolero, pues no disparo aún cuando sé que debo hacerlo. Escapar es una opción. Me voy, me trago la pena y duermo buenas horas… o bebo más y sigo sufriendo, pero ebrio. Difícil decisión. Escucho hablar a mis demonios en cada oreja.

“Quédate, quizás conozcas a alguien.”

“Vete, el único que puede salvarte eres tú.”

“Vale, si quieres te vas, pero nos hacemos un autodelicioso.”

“Nada de autodelicioso, ya sabes lo que pasa cuando lo haces.”

Iré por otro trago.

Continúa la noche, un vaso más. Mis entrañas se revuelven para encontrar algo que decir.

Nada.

En la plaza baila un fanático. Pinta un gran papelógrafo café con algo escrito.

“Ser escritor es…” Olvido el resto. Algo sobre el cielo, las estrellas y jesucristo. Ignoro su texto, no me quiero acercar, pero lo observo bailar. Baila solo, en pleno mediodía. Loco. Lo admiro. Bailar solo es una habilidad en sí, más aún sin música y en público.

Desvarío, decido no detenerme. Tomo el vaso, pienso en mi ex-móbil. Pienso en ella.

Nada. Un escritor sin letras. No hay historia, decido contar una.

La amo. Fin. Hermoso, quiero mi premio nobel ahora.

Érase una vez un joven nacido en 1993. Hijo bastardo, criado sin moral económica. Hijo de la luna y la tierra, pero no del sol. Hijo de venus y la serpiente. No, no de la serpiente, solo de las aguas, nacido bajo la balanza. Desearía ver la luz, pero no tiene ojos. No literalmente, por suerte.

No, es un hombre con capacidades motrices e intelectuales plenas. Falla su razón y obra, ambos mellados y carentes de amor.

Sufre, pues no haya nada mejor que hacer. Se queja y culpa al mundo. Llora por no encajar, después de mutilarse y auto-complacerse.

Un día, no ocurrió nada en especial, y su situación se sostuvo a lo largo de diez años sin cambiar.

Otro día, nada especial tampoco ocurrió, pero el hombre decidió no resistir más su naturaleza. Si la vida le había dado esa mano, dejaría de ignorarla y jugaría.

Su vida por fin siguió su curso natural. El hombre ya preparaba su muerte.

Éxito, el acohol ha pagado, y la gente ha llegado. No estaré solo esta noche.

Polaco
28/29-12-2019

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