De martes a martes

El día brilla. Un sol crepuscular pinta todo naranjo y un despejado cielo azul contrasta para crear el color perfecto en el ojo. La brisa solo pide un ligero abrigo, creando a cambio el romance casi automáticamente para estos efímeros errantes que plagan la corteza terrestre.

Quisiéramos evolucionar en estos momentos; el tiempo pide a gritos ser perpetuado a través del amor. El sauce crece, pero aún así, anhela tocar la tierra con sus ramas largas, dedos que acarician la tierra. “Gracias, pues sin ti no soy”.

La luz mira solo una cara. La tierra gira, y deleita al astro con sus curvas paulatinamente, pero siempre esconde algo. Sin lo que no es, nada se define.

Y así, entonces, pasamos una semana. Me perdí en tus labios, carne y ojos, en tu voz y compañía. Me llené de dicha absoluta. Te utilicé a cabalidad. Hasta que te hastiaste. Comprendo. Es entendible. No debí haberte puesto en términos de otra.

Aquí está la verdad, y presta atención porque la diré solo esta vez. Mi amor es absoluto, incluso si no lo es. Mi no-amor es absoluto, pues puedo seguir en el romance, puedo mirar tranquilo voluptuosidades en la calle, seguiré chocando ojos sin vergüenza. Sí, sufriré, pero se me va a pasar. Fundamentalmente, perdemos los dos, pero polaco hay uno solo. Y polaco gusta demasiado de esta vida. Soy el rey del triángulo negro. No te arrodilles ante mi, primero nos besamos, luego seguimos con oral, luego una penetración. Estándar, funcional, tried and true. Los detalles se afinan después. Miren al hombre de morales idealizadas y actuar mediocre, jura ser dios de algo.

Dios del amor.

¿Mi error? Ver: todo.

¿Tu error? Me dejaste solo.

Una semana de gozo. ¿Qué más se puede pedir en estos tiempos? Ni sexo hubo. Perfectamente romántico.

Pasemos a la enseñanza de navidad de este año.

“En Phrygia existió una remarcable escuela de religión filosófica centrada alrededor de la vida y la anticipada muerte de un Dios-Salvador conocido como Atys, o Attis, por muchos considerado sinónimo con Adonis. Esta deidad nació en la medianoche de un 24 de diciembre. De su muerte hay dos recuentos. En uno de ellos fue mutilado hasta la muerte como Adonis; en la otra se emasculó a sí mismo bajo un pino y ahí murió.”

Ahora saben de donde viene el árbol de navidad y las pelotas que se le cuelgan.

No hay nada que quiera agregar, y sin embargo quiero seguir hablando al respecto. Polaco no puede mantener relaciones. De cualquier manera no estoy en una posición que me permita mantener algo bello y digno de la pureza y suavidad del producto técnicamente más refinado del universo: la mujer homo-sapiens. Amo amo amo amo amo amo mucho. Quiero quiero quiero quiero quiero tocar. Sale algo bueno de todo esto. Aprendí como se ve cuando no eres querido.

Amando la civilización, se despide con pena y alegría, 1% más iluminado,

Polaco,
december 24th,, 2019

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