Escribiendo por compromiso

Hoy es un día excepcional. Me siento mejor que nunca, o como mínimo, lo mejor que conozco. Siempre se puede estar mejor, sabemos que esta es la base del sistema.

El punto es que no tengo ganas de escribir. No he terminado de leer los confederate papers, y es algo de lo que realmente me debería encargar. Alguien podría decir que no me interesa, pues de otra manera ya los habría leido. Puede ser cierto. Lo que más me interesa es ella. Ella, ella, solo ella. Quiero tomarla de la panza mientras la beso. Quiero que me vea en la plaza para entregarle su regalo, y decirle que es para superarla, y decirle te amo. Quiero despedirme para siempre, quiero levantarme e irme para siempre. Que llame mi nombre. Que la ignore y siga caminando. Que si me quiere que lo deje. Así de pasado el rollo tengo. Quiero correr y escapar.

Quiero que sea mía. Me molesta la neutralidad pretenciosa de mi actuar. Soy un cobarde y tengo miedo. Pero siempre prefiero cubrirme el culo. Todas las bases, siempre listas para correr. El peor caso no tiene idea que yo mismo lo alimento todos los días. Es mi perro, y yo lo quiero como a un hijo propio. Pero el bastardo no come cualquier cosa. Se alimenta de mi carne, de mi espinazo, de mis cojones. No soy feliz de mantenerlo, pero de igual forma lo quiero. Lo entiendo, y si bien consume mis energías vitales, sus desechos resultan bastante útiles. Salvaje como es, alimentarlo no asegura su docilidad. Cuando el peor caso se vuelve realidad es cuando usas su mierda. Esa maloliente putrefacción ya está procesada en pequeñas bolsitas cerradas de plástico, sellados al vacío.

¿Alguna vez has visto a un dueño de perro restregarle la cara en su orina? Bueno, el peor caso no es un perro realmente. Lo que haces es hundirlo entero dentro de la bolsa, y marinarlo toda la noche en ello. Debes hacerle recordar quien es el dueño. Debe saber que lo guardas por conveniencia, y que su posición privilegiada lo es solo porque así deseas que sea.

¿Y los mejores casos? ¿Las risas, los sexos, los romances? Ellos viven en la mugre, ni siquiera comen la mitad de lo que el peor caso consume en una hora. Pero estos entes son distintos. No les alcanza para la siguiente esfera, pero están más cerca de ella.

Una mirada, por ejemplo, puede alimentarlos por días. Un toque particular, semanas. Su amor… temo en pensarlo. Una ración así de grande podría durar toda una vida si se aprovecha bien, o ser desperdiciada en dos segundos por glotonería. Mi falta de experiencia en romances largos se deja mostrar.

Biológicamente, follar es mi último paso. La meta es penetrar e inseminar. La de ella quizás sea muy distinta. Se me había olvidado. Es joven. No tengo garantía de ser suficiente.

No, no dudes ahora. La amarás tan bien que no sabrá de números. Rogará por más. Más amor, más nalgadas, más fuerte, más veces, más duro, de perrito, en público, en la plata, de cabeza, con los dedos, más duro, con trago encima, que ya estoy estoy listo para la segunda vez, que ya estas lista para engendrar de nuevo, en la boca, por la boca, con la cabeza, con los labios, con las mano, con los muslos, con los pies, por atrás, con los pechos, en los pechos, con un mordisco, con los dientes, en la cara, afeitados, peludos, con correa, sin meterlo, hasta el fondo.

Eso es todo. La ebriedad me supera. El amor me hace mal. Buenas noches.

polaco, 24 nov 2019

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